
Momento en el que me despierto y pienso automaticamente, hoy va a ser una mierda de día por lo tanto, es mejor no levantarse...
Las cosas con él no están bien y lo se, y es justo en ese momento, en el que mi corazón late más rápido y con más fuerza.
Hacía un día bastante feo, pero aunque nevase, truene o lloviese con intensidad, tenia que verlo.
Me hacia tantas preguntas, estaba insegura, no sabia lo que podía pasar... pero afortunadamente, como se suele decir, el amor lo puede todo.
Y es ahí cuando andas por la calle con tanta felicidad que se puede ver a kilómetros.
Esa sensación de querer sentir la lluvia sobre tu cara, manos, pelo... y da igual que te puedas estar empapando cuando recuperas la estabilidad con la persona que más quieres.
Dicen que la lluvia limpia, porque es agua pura; borra todo lo que estaba antes, pero sin dañar.. no rompe, no lastima, no destruye.
Después de la lluvia queda lo indispensable, lo esencial, lo que es suficientemente fuerte para no dejarse llevar por el agua.
En ciertos momentos de la vida se necesita una buena lluvia, que limpie, que se lleve todo lo que esta de más, y que deje solo la esencia.
